El pasado fin de semana se realizo una gran boda en la isla de Janitzio, en esa comunidad histórica donde ha sido testigo de varios rodajes de cintas del cine de la época de oro mexicano. Ahora, el nuevo matrimonio formado por dos jóvenes destacados social y culturalmente hablando, Ireri Huacuz Dimas de Santa Fe de la Laguna y Luis Guzmán de Janitzio, formalizaron su compromiso tal como se celebra en nuestras comunidades P'urhépecha.

La misa se realizaba donde el padre Antonio Abad purépecha citaba fragmentos de la Relación de Michoacán, en donde dice que ambos se tienen que ver como marido y mujer y que la mujer tiene que confeccionar las prendas de su marido. Así como es de tradición antigua P'urhépecha el bañarse uno al otro como símbolo de amor y de respeto, no sea lo contrario que ahora algunos se tapan la boca ante su pareja.

Hizo analogías interesantes sobre la tradición judeocristiana y la Religión P'urhepecha donde Dios y Kurikaveri; es lo mismo ambos están en el mismo lugar de divinidad y adoración en las concepciones filosóficas de estas dos culturas. Los invitados escuchan las palabras del Tata Cura, oriundo de Pichátaro, donde recomendó a los presentes, a que estudiemos estas dos fuentes; la kaxúmbikua P'urhépecha y la fe cristiana, aquí saldrá como manantial de nuestras mejores formas de vivir, como personas, como comunidad, y gracias a este respeto en nuestras ceremonias y tradiciones hemos logrado arrancar el reconocimientos de la sociedad no indígena, “miren que bonita boda ya quisieran los reyes de Inglaterra”, el aroma de hermosos rosales blancos, aromatizaban nuestros sentidos, él coro subliman más el momento con la obra “Escucha este vals”, el trombón y la acústica era solemne en aquel templo de Janitzio, Michoacán.

Al terminar la misa celebrada en idioma P'urhépecha los invitados se arremolinaban en la salida del templo para felicitar y entregarles sus presentes al nuevo matrimonio, mientras el padre del novio Tata Luis, sabio P'urhépecha, dirigía a la comitiva hacia el lago en donde presenciáramos una ceremonia en donde cambiaron de vestido a la novia en una canoa de acuerdo a la vieja usanza de los hombres y mujeres de Janitzio. Así nos dirigimos del lugar de la fiesta disfrutando de las brisas calmadas del lago, así como el vuelo discreto de las palomas que surcaban el cielo en aquella tarde hermosa. La gran banda de Ichán nos espera con un bonito abajeño, donde nos impresiono la agilidad y la educación mental que tienen los músicos y que en memoria tocaba sus propias composiciones así, como las grandes obras de maestros europeos.

La llegada y presencia de personalidad del mundo académico de la Cultura P'urhépecha era evidente, así como la comitiva de hombres y mujeres de la comunidad de Santa Fe de la Laguna, mujeres elegantes y muy bien ataviadas de sus trajes tradicionales acompañado a la contadora de profesión de la novia. Tata Panchito Bautista despertaba con cariños su violín de la cuna de su estuche como si fuera un bebe, así como con su inseparable Nana Rosita se afinaba y sus hijos se alistaban para dar a los presentes un gran concierto Musical P'urhépecha; mostrando una muy buena coordinación y ensamblaje musical del Grupo Purhembe, después se bajaron del escenario dejando de manifiesto que en el corazón entre los P'urhépecha no hay protocolos. Dentro del banquete no podía faltar el pescado.

Después así fuimos dejando atrás aquel monumento histórico del gran Morelos, que por primera vez lo conocí la isla fue en el año de 1986, mismo que se sostiene firme como nuestro lago, ante el avance discreto y letal del lirio que busca por devorársela por completo.































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Fotografías tomadas de Tatá Pako Rodríguez Huacuz, y Luis Guzmán, de sus cuentas de facebook.