A propósito de la entrada de símbolos de Kurhikuaeri K’uinchekua a Nahuatzen.
Por: Naná Rocío Próspero Maldonado.

Fue muy criticada la decisión de los Tamapu T'erunchiticha que argumentamos a favor de que los símbolos de Kurhikuaeri K’uinchekua se fueran a Nahuátzen en la celebración de Kunguripu el pasado día 1 de febrero. Lo que pesó para la toma de decisión fue el hecho de que esa comunidad aspirante, se había presentado por tres años consecutivos ante el Consejo a solicitar la sede, y ahora en el 2012, regresó por cuarta vez. Para todos nosotros, no es tarea fácil, definir a donde caminar, a pesar de que tenemos reglas que nos rigen como lo es el hecho de que la celebración itinerante, tiene que caminar por las cuatro regiones de nuestro actual territorio, y en el caso que comento, el año 2011 celebró Jarácuaro en Japúnda, 2012 Conguripo (Kunguripo) en la Ciénega, y no habiendo solicitudes de Eráxamani, se determinó Nahuatzen por P'ukúmindu.

Efectivamente hubo más solicitudes de esa región: Tanaco, Pamatácuaro, Corupo y Capacuaro, aunque ninguna de ellas superó en años de solicitud a Nahuatzen. A todos los hermanos de estas comunidades les pedimos que no se desesperen, desencanten ni desanimen, porque también en todo esto, debemos recuperar el tiempo P’urhepecha y algo que nos alegra mucho, es saber de muchas comunidades de las diversas regiones que se han venido interesando por la sede, ya que eso, augura permanencia y continuidad.

Ciertamente que la celebración de Kurhikuaeri K’uinchekua, ante los ojos de la mayoría de la gente, se reduce al festejo y ceremoniales que se realizan el día 1 de febrero, o al dar a conocer previamente el programa por los T'erúnchiticha en turno, puede verse, que generalmente se hace una semana de actividades. Sin embargo, pocos saben, que cuando se determina una nueva sede, los nuevos T'erúnchiticha tienen la obligación de presentar todo un proyecto de trabajo anual con su comunidad, que implica ante todo la reflexión en torno a los valores que son la parte medular de lo que hacemos: Jarhoájpekua, Kaxúmbekua, Ánchikorekua y P’urhéjkukua. Del mismo modo, el Consejo, asume de manera inmediata el compromiso de trabajo y acompañamiento durante todo el año, con la comunidad, realizando reuniones de evaluación bimestrales, así como talleres de reflexión bimestrales, que hemos denominado “erátsekua ka jáŋaskakua. Todo esto que acabo de describir, es solo parte de lo que hacemos, y de hecho, es lo que ha ido permitiendo en el tiempo, que vayamos logrando consolidar esta celebración.

El día de ayer 26 de febrero, cuando se realizó el encuentro de los Tamapu T'erúnchiticha de Kunguripo, frente a los T'erúnchiticha de Nahuátzen, me sorprendí ante la muchedumbre que nos acompañó: Tamapu T'erúnchiticha con contingentes de sus propias comunidades. Personas que en general llegaron de manera espontánea, por propio gusto e interés. No funciona como los partidos políticos con sus “acarreados”, y sorprende el hecho en estos tiempos en que existe la mala costumbre de acudir a cambio de algo. En este caso, es la convivencia, la hermandad de ser P’urhépecha, e incluso, muchos no P’urhépecha, acudieron con alegría a ser parte de todo el hacer.

El pueblo de Nahuátzen se volcó prácticamente y fue muy visible el interés con que han asumido el cargo en la forma en que se prepararon para este primer recibimiento: las amplias calles, limpias y arregladas con hermosos tapetes de aserrín, haciendo mención de las comunidades que ya fueron sede en otro tiempo; imágenes aduciendo cada región en bellas formas de múltiples colores, que fueron efímeros, al quedar destruidos al paso del contingente, una vez cumplida su misión ornamental. Llamativo el hecho de que en poco tiempo, las calles volvieron a lucir completamente limpias.

Los corredizos de plásticos, que un día antes adornaban las calles, fueron sustituidos la noche anterior por los jóvenes cargueros, por corredizos de pino, cedro y flores naturales, para llamarnos la atención en la belleza natural, no artificial. Una cantidad maravillosa de “marichas” (iurhítskiricha) que son tradicionales en esta comunidad en su fiesta del 25 de agosto, todas solícitas atendiendo a los visitantes. La casa de la cultura, ahora convertida en K'umánchikua de Kurhíkuaeri K’uínchekua, albergó en su enorme troje a los símbolos para quedar resguardados. Que mejor espacio, digno de nuestra cultura, la representación de nuestra antigua casa-habitación.

Una presencia que no pasó desapercibida fue la de niñas y niños, jóvenes y señoritas de las diversas escuelas que uniformados, con sus banderines y banderas P’urhepécha hicieron acto de presencia y caminaron bajo Tatá Jurhíata, al lado de sus maestras y maestros. Muchos pequeños con sus trajes de la danza de los Soldaditos, bellamente ataviados. Llama la atención la cantidad de matrimonios muy jóvenes llevando a sus pequeños con sus trajes, muy orgullosos de mostrarse con tanta dignidad, iurhítskiris de Turícuaro estudiantes del CEBETA de Nahuatzen, en fin...

Las señoras de todos los barrios de Nahuátzen, prepararon una cantidad enorme de comida para ofrecer a todos los visitantes, dulces, pan, aguas frescas y charape para calmar la sed, después de la caminata que hicimos quienes acudimos al lindero de Cherán-Nahuátzen. Todo fue servido en platos, ollas de barro y vasos de cristal, nada de plásticos ni desechables, signo inequívoco del trabajo del padre Francisco hecho por años en la región en contra de la basura contaminante y sus campañas de limpieza.

Y para quienes dudaban, al presentar el carguero principal el amplio y cargado programa anual de actividades para la comunidad, destacan múltiples conferencias dirigidas a los jóvenes, a los niños de las escuelas, pero también a los mayores del pueblo, sobre una cantidad de tópicos diversos relacionados con la cultura y la identidad, pero también recorridos amplios hacia el propio territorio, a los cerros vecinos para auto reconocimiento, muy necesario en estos tiempos; conciertos y programas de danza y otras manifestaciones artísticas de música y teatro, el programa, augura muchísimo trabajo. Son alrededor de cuarenta jóvenes estudiantes, originarios de Nahuátzen quienes asumieron el cargo con el Pbro. Francisco Martínez a la cabeza.


Pbro. Francisco Martínez Gracián y Tatá Pedro Victoriano Cruz.
Ayer, fue muy evidente, que no solamente han asumido este compromiso los jóvenes y señoritas, sino que están perfectamente respaldados por sus padres y demás familiares para salir adelante. El carguero principal, al hacer su presentación ante el Consejo reunido por primera vez en la gran troje, fue enfático al señalar “soy sacerdote ciertamente, no nací en Nahuátzen, sin embargo tengo viviendo 35 años en la comunidad P’urhépecha (Patámban, Corupo y actualmente Nahuátzen), sirviendo a la misma, y tengan por seguro, que no mezclaré mi actividad religiosa –que respeto mucho- con el cargo de Kurhíkuaeri K’uínchekua, pues tengo muy claro cuáles son sus principios. Trabajaremos a favor de la identidad cultural del pueblo de Nahuátzen y de su relación con las comunidades vecinas a quienes desde este primer día, hemos invitado a participar". Esto último fue también factor determinante para otorgar la sede ya que Nahuátzen en el tiempo se ha ido olvidando de su origen y la región en que se encuentra asentado.

Hace días –previo a la “entrada”- en las redes sociales, leí un fragmento de una poesía escrita por Francisco Martínez (desconozco quien la subió), pero me dio mucha pena darme cuenta que no se sabe leer poesía e interpretarla, pues por la forma en que lo subieron, quisieron evidenciar al autor de agresivo, majadero, irrespetuoso, sin entender que en ésta –como en otras suyas- está usando un sentido figurado para denunciar a todos aquéllos que si son agresivos, majaderos e irrespetuosos hasta la fecha, con nuestra gente. Este poeta, escritor, melómano o geólogo, tiene virtudes que muchos no conocen, es una persona de amplísima cultura universal, sumamente sensible a las necesidades del pueblo, por ejemplo, ha promovido y creado centros de educación, escuelas, ha dotado de agua potable a varias comunidades solo por el servicio y a cambio de nada, en todo su caminar por la “meseta” como él le llama; por estas y muchas razones veremos de qué manera cumplirá, a la responsabilidad de ser parte de los T'erúnchiticha de Kurhíkuaeri K’uínchekua.




























































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FOTOS: Juan José Estrada Serafín y Martín Equíhua Equíhua / Xiranhua Comunicaciones.