Los gobiernos tienen años prometiéndola, pero nuestra agua nunca llega, lamentan Comunidades de Los Santos y Uruapan exigen agua potable a la federación..

Amagan con movilizarse para ser escuchados por el gobernador; la gente ya se cansó de esperar.

Pamatácuaro, 14 de septiembre.- Comunidades de la zona conocida como Los Santos, en el municipio de Los Reyes, además de San Lorenzo de Uruapan, Sicuicho y otras carentes de agua para consumo humano, demandan atención definitiva de los gobiernos federal y estatal, de donde les han dicho, durante años, “que tienen apartados los recursos para nuestra agua, pero nunca llegan”.

Si bien es una problemática presente en distintos puntos de la geografía estatal, en esta zona se acentúa en comunidades como San Benito, San Miguel, San Isidro, San Antonio, Santa Rosa, San Marcos y San Martín, cuyos manantiales se han ido secando.

En San Miguel, una pequeña comunidad de 350 habitantes, la situación es realmente dramática, pues el escurrimiento del que se abastecieron por décadas está a punto de secarse, al grado que, en plena temporada de lluvias, apenas alcanza a fluir un hilo de agua que tarda hasta seis horas para llenar un garrafón de 20 litros. De hecho, el lugar se ha convertido en punto de encuentro, pues la gente tiene que formar sus enseres y cuidarlos hasta del robo; los turnos para recibir esa escuálida película de líquido pueden tardar hasta tres días.

El Ayuntamiento de Los Reyes envía “si bien nos va, una pipa cada quince días” a estas comunidades, por lo que se ven obligados a comprar a piperos de Uruapan y embotelladoras. Algunos acuden a Pamatácuaro, con familiares, “a escondidas, en la noche, porque ya prohibieron que se regale agua y a quien lo descubren lo multan”.

“El gobernador dijo hace un año, en Corupo, que ya tenía dinero para atender esta necesidad. Seguimos esperando”, asegura Salomón Rosales de San Miguel, al tiempo que informa que “nos estamos reuniendo para hacer lo que tengamos que hacer porque ya nos cansamos de que nos ignoren. No vayan a decir que hay crisis y que no se puede. Se trata del agua, no de un lujo. La queremos para beber, no para lavar carros… para lavar ropa y bañarnos de vez en cuando”, señala.

En recorrido de La Jornada Michoacán por la región, se observa cómo, de cualquier forma, en estos meses de temporal se las arreglan a través de recipientes diversos como ollas, botes, cubetas, y muy pocas familias disponen de cisternas de cinco mil litros que pueden adquirir a un costo cercano a 10 mil pesos.

En San Isidro sólo medio pueblo tiene agua. En San Antonio se aligeró la necesidad porque la mayoría de familias optó por cavar pozos caseros; mientras que las cosechadoras de aguas pluviales instaladas hace un par de años en estos dos pueblos y en Santa Rosa, requieren fuerte gasto en energía que eleva el costo del líquido. En San Martín Uringuitiro hay que caminar cerca de tres kilómetros para llevar en bestias o a lomo el líquido cada vez más escaso del pozo Puchícuaro.

De esta forma, en los próximos días las comunidades harán una “última petición para reunirnos con el gobernador y explicarle de viva voz nuestra urgencia… y si no hay atención iremos a donde sea, la gente ya se cansó”

Estos miles de indígenas purépechas formarían parte del 10 por ciento de este sector poblacional, alrededor de 40 mil personas, que el gobierno federal, a través de la CDI, estima como carente del líquido; donde habría que considerar las insuficiencias de abastecimiento en San Lorenzo, Sicuicho, Sevina, Pichátaro, Tingambato, Capácuaro, Santiago Azajo, Huécato y otras donde la demanda excede ya la disponibilidad del líquido.

MARTÍN EQUIHUA ( Corresponsal):
http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2009/09/15/index.php?section=municipios&article=015n1mun