CAMINEMOS LA LEYENDA DEL MAIZ

Dicen los que saben, que la historia la escriben los vencedores y eso es una verdad o una mentira a medias, pues en la vida real, como en las telenovelas siempre habrá vencedores y vencidos, buenos y malos y no puede ser de otra forma.

Imaginemos que de nuestra historia purhépecha no existiera la visión de los vencidos, entonces, Nuño de Guzmán ese chacal que arrasó las tierras michoacanas el año de 1530 y en nombre de dios exigió a Tzimtzicha oro y más oro, esclavos y mujeres, y si por él hubiera sido, Nuño se habría forjado una leyenda como la de Alejandro Magno o Napoleón para citar al pasado y al futuro de la época.

¿ Por él se habría convertido en héroe y como tal, si hubiera manipulado su propia historia como lo han hecho en la vida todas las tiranías.

Para no ir más lejos tenemos la del PRI o la de la iglesia católica, que han manipulado la historia a su favor poniendo como blancas palomitas y como héroes a tiranos nefastos como el rey Saúl, que fue sodomita, y al rey David que también lo fue, y ya ni hablar del primer emperador católico del imperio romano de occidente y del oriente, Constantino que mató a su padre, a su hermana, a su cuñado y a su propio hijo para conservar el poder. Pues así se las gastaban esos tiranos romanos, que la iglesia católica se encargó de hacer santos. pero la historia que es la musa que mejor se lleva con la verdad, se encargó de esclarecer las pruebas acerca de este tirano.

Aquí en Michoacán poco a poco está saliendo a la luz nuestra verdadera historia, pues siempre hemos padecido tiranías que para borrar nuestro pasado, quemaron todos nuestros recuerdos y cambiaron nuestra forma de vida, incluyendo dioses y costumbres ajenos a nuestra cultura. Lo peor fue cuando llegaron los españoles y nos impusieron su dios a la fuerza y a nuestros sabios y chamanes llamados cuetaperis o petámutis los tildaron de hechiceros, brujos o hijos del demonio, y con eso truncaron nuestra forma de conocer la historia, pues ellos eran los encargados de platicar en el Cue (templo) hechos históricos para que no se perdieran en el olvido y se transmitieran a las siguientes generaciones.

- Mira Zenaido te voy a contar una leyenda, muy, pero muy vieja, de las que contaban en la cuetapera los cuetaperis, mi tatarabuelo la platicaba en la noche, cuando estaba la familia reunida alrededor del fogón, óyela muy bien para que no se pierda, pues esta es una leyenda neta de la meseta purhépecha, de la parte más alta de este, mi lindo Michoacán y pienso que tal vez sea previa a los purhépecha y por lo tanto sería una leyenda de los tajhuaros, pues ellos vivían aquí, antes de que llegaran los purhépecha, yo la escuché en Patamban.

Una bella doncella llamada Yurixkuiri ( de sangre pura) barría su patio y cuidaba su jardín de flores, en una bonita loma, donde todos los días saludaba al dios sol Curicaueri (tata –huriata) y a Nanacuerari la diosa tierra, cuando de pronto llego veloz y agitado un Tzintzun (colibrí) vestido de oro y esmeralda quien le pidió auxilio y refugio, pues lo venia persiguiendo un gavilán, la doncella amablemente le dio refugio en su mandil y siguió haciendo sus quehaceres.
Aletargado por el dulce calor de la doncella el Tzintzun se durmió y la doncella al rato se olvidó de él.

Trece veintenas después nace un bello characu tan hermoso como un rayo de sol y en ese mismo instante la tierra se movió y empezó a escupir fuego por la punta de los cerros, las aguas del mar y de los lagos se levantaban y querían llegar a los cerros. Las nubes se enojaron, lanzaban rayos que partían los arboles y desgajaban cerros, los vientos arrancaban árboles y hacían rodar enormes piedras como si fueran canicas, asustada Yurixkuiri y pensando que su hijo era la causa del enojo de los dioses, se apresuro a lavarlo, besarlo y sacrificarlo, pero antes le puso nombre, lo llamó Guayangari y justo cuando lo ofrendaba a los dioses diciendo, - Dioses de los cuatro rumbos, si mi hijo recien nacido es la causa de su ira, tómenlo para ustedes, pues yo no quiero ser la causa de lo que esta pasando, entonces paso veloz una águila y se lo arrebató de las manos, lo llevo a la punta del cerro grande (Keri huata) ya luego que paso la gran destrucción y las aguas regresaron a su nivel, el águila nuevamente lo llevo a una isla del lago de Pátzcuaro, ahí lo alimentaron los patos, las codornices y las guilotas, las venadas se dejaban amamantar y los peces salían sólitos del lago, todo para servir de alimento al characu.

Cuando creció y se hizo fuerte, se fue nadando a tierra firme y fue capturado por una tribu de guerreros salvajes y fue destinado al sacrificio, pero la hija del jefe de los guerreros llamada Itziguari se enamoró de él, ella rompió sus amarres y huyó con él a los cerros más lejanos. De esta feliz pareja nacieron Cuiriuanapu-caheri y Nana-pireri y muchos hijos más y cuando esos hijos se hicieron mayores, buscaron parejas con gentes de otras tribus y entonces, apareció la estrella mas bella (Venus) como mensajero del sol Curicaueri y les dijo:
- Caminemos, tomen esta tarecua de oro (coa o cuña que se usa para la siembra de maíz) y vayan de cerro en cerro y golpearán la tierra y donde encuentren que la tarecua se hunde un geme,(distancia entre el dedo pulgar y el índice extendidos) ahí se quedarán y harán ecuaros (parcela sembrada de maíz) para que se alimenten y les dirán a sus hijos que adoren al dios Tata-huriata que es nuestro padre y a Nanacuerari que es nuestra madre. Todas las parejas se fueron de cerro en cerro y cuando llegaron a la meseta entre el Tancítaro y el Keri -huata de Patamban y la Marihuata de Paracho, ahí se hundió sin esfuerzo la tarecua de oro y se abrió un agujerito secreto de donde emergieron cuatrocientos granos de oro (maíz amarillo) y entonces apareció otra vez Curita-caheri (Venus) mensajero del sol y les dijo: - Con estos granos hagan ecuaros y enseñarán a los otros a hacer lo mismo y nunca les faltara alimento, a este lugar llámenle Tancítaro que quiere decir lugar de tributo y aquí verán crecer y multiplicarse a sus hijos.
Así vivieron mucho tiempo felices sembrando maíz, frijol, calabazas, chile y cuidando su labor nunca les falto nada y cada día que pasaba, Guayangari y su mujer Itziguari se volvían mas viejos y mas sabios y conforme se fueron haciendo muchos sus descendientes, ellos sentenciaron que cada vez que la población llegara a veinte veintenas de parejas, o sea cuatrocientas familias, buscaran camino para fundar otro pueblo y así no tener problemas por falta de espacio donde sembrar y así fue como emigro la primer veintena de parejas a buscar otro lugar y al irse, los tatas les asignaron un numen tutelar para que les indicara el camino, este numen fue el pajarito mas bello de la meseta purepecha llamado kua, por su sonido que emite cuando vuela de una rama a otra, la veintena de parejas seguían a las tzicuames y las tzicuames seguían a la kua tratando de saber donde establecerse, hasta que por fin después de mucho caminar hacia el norte, siguiendo a la kua, en un madroño muy alto, la kua no quiso avanzar mas ni volar hacia otro árbol, luego las tzicuames se dieron cuenta que en ese madroño había un macho de la kua llamado korkovi que comenzó a enamorar a la kua y como ya era tiempo de primavera, el korkovi comenzó una especie de danza sobrevolando encima del madroño indicando los cuatro rumbos del universo aleteando sin avanzar y cayendo en picada otra ves al madroño donde estaba la hembra en celo y esa fue la señal para que aparecieran cuatrocientas kuas mas y todas ellas depositaron sobre el suelo su kakita y de ahí nacieron cuatrocientas matas de maíz que cuando las gentes cuidaron y cosecharon vieron que el maíz era blanco como el color de la kakita de las kuas y vieron las gentes que era bueno para comer, igual que el maíz amarillo que ya tenían y ahí se quedaron.

Cuando se juntaron otras cuatrocientas familias, de igual forma los tatas les asignaron otro numen tutelar a las otras veinte familias que buscarían un nuevo rumbo y en este caso fue un zopilote y el zopilote voló con rumbo hacia el poniente y el pueblo y las tzicuames lo seguían al filo del mediodía, pues es cuando el aire esta mas caliente y es entonces cuando el zopilote vuela con majestuosidad y sin el menor esfuerzo y en una ocasión al zopilote se le juntaron otros cuatrocientos zopilotes que volaban sobre un coyote muerto, después que los zopilotes se comieron al coyote, nuevamente sobrevolaron en el aire para marcarles el lugar y esa fue la señal donde habían de fundar el futuro pueblo, de las kakitas de los zopilotes nacieron unas hermosas matas de maíz que la gente cuido y cuando lo cosecharon vieron que era de color azul como la kakita de los zopilotes.
Así sucesivamente cada veintena de veintenas de parejas recibieron su rumbo y su numen tutelar, a la tercera veintena en emigrar se le asigno la codorniz y esta agarró rumbo hacia el oriente y caminó y caminó entre breñales y matorrales hasta que encontró un congeral (arbusto que da frutos rojos intensos, se usan para teñir) en un llano enorme y nuevamente aparecieron como cuatrocientas codornices que comían el fruto de la congera y como el fruto es de un rojo intenso, cuando las codornices dejaron su kakita, esta era de un rojo intenso y por ende, cuando cosecharon el maíz vieron que era de color rojo intenso, y que era bueno y blando para cocerlo y molerlo y ahí se asentaron y fundaron pueblos en los cuatro rumbos de toda la meseta purepecha y la región lacustre y la de los valles, ya teníamos nuestro principal sustento que era el sagrado maíz en sus cuatro colores básicos y que fue un regalo de Kurita-kaheri (venus) .

Este hermoso cuento que los tatas contaban nos deja ver la sabiduría de nuestros antepasados, pues ellos respetando las leyes de la naturaleza no excedían cierto numero de gente en sus pueblos, cuando ya eran muchos y la tierra y el agua no eran suficientes para que todos ellos tuvieran donde sembrar y cosechar para tener el sagrado maíz, buscaban un nuevo lugar donde asentarse y comenzar otro nuevo pueblo y así fue como aparecieron los cuatro colores del maíz, y cuatrocientos pueblos por toda la meseta purépecha y los valles y por la tierra caliente y por lo mismo otros pueblos ajenos a nosotros llamaban a nuestro rey Caltzontzin pues Caltzontzin quiere decir en nahuatl (Señor que gobierna mas de 400 pueblos.)
Asi fue como las gentes se recuperaron y poblaron nuevamente los cuatro rumbos de la tierra, después de la ultima gran destrucción de gentes, que se dio cuando el océano invadió toda la tierra.


Un purhépecha pues...
José Luis de la Huerta