Historia Del Lienzo De Jucutacato
[align=center]HISTORIA DEL LIENZO
En el siglo XVII el religioso franciscano Alonso de la Rea conoció el Lienzo en Jucutacato, población situada cerca de Uruapan, al que describió en su obra Crónica de la Orden de N. Serapio P.S. Francisco… (1639) y le dio el nombre con el que se le conoce. Parece ser que permaneció en le iglesia del lugar hasta el siglo XIX, cuando doña Luisa Magaña, cacica de Jicalán, pueblo cercano a Uruapan, lo recogió para protegerlo durante la guerra de Intervención. Tiempo después, la señora Magaña lo dio al doctor Pablo García abarca como retribución a sus servicios; y este lo dono a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, en donde se encuentra actual mente.
El lienzo quizá fue pintado en el siglo XVI, cuando Don Vasco de Quiroga era obispo de Michoacán, aunque algunos investigadores piensan que no existió un códice precolombino que sirviera de base para pintar éste, sino que se desarrollo en base a la tradición oral. Eduardo Seler opina que es copia de un documento prehispánico realizado años después de la conquista, lo que explica la incorporación de objetos europeos como: templos, incensarios, sillas e instrumentos musicales.
Existen varias copias del Lienzo. Afines del siglo XIX el doctor Nicolás León encargó una al señor Crecencio García: Gracias a ella se han podido leer algunos textos actualmente perdidos. El Doctor león vendió esta copia a Francisco Plancarte para la colección que reunió la junta colombina de México en 1892 y que hoy se encuentra en la biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Existe otra reproducción realizada por el señor Mateo Saldaña bajo la supervisión del profesor Wigberto Jiménez Moreno.
Autora: etnóloga Ma. Teresa Sepúlveda y H.
La información de esta miniguia está basada en: Seler, E. (1908); Jiménez Moreno (1940); Corona Núñez (1943) y Castro Leal (1982). INAH 1999
Re: Historia Del Lienzo De Jucutacato
Cita:
CARLOS F. MARQUEZ, La Jornada de Michoacán.
Pretenden traer a su lugar de origen una copia facsimilar del documento del siglo XVI, Lienzo de Jucutacato, y que actualmente se encuentra en poder de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística de México donde sufrió graves deterioros, y motivo por el cual varios historiadores han reclamado el regreso del lienzo original a Michoacán.
Las comunidades de Jicalán y Jucutacato en el municipio de Uruapan trabajan de manera conjunta en el desarrollo del Proyecto integral comunitario “Lienzo de Jucutacato”; recuperación de su memoria histórica y cultural, a través del cual celebran este año el 250 aniversario de la autonomía de Jucutacato reconocida por decreto virreinal expedido en 1758, mediante el cual se le otorgaba las facultades de formar su propia república de indios, elegir a su gobernador, alcalde, regidores y alguaciles, así como contar con su propio territorio.
La celebración de la autonomía no podía estar completa sin emprender una cruzada de recuperación de su memoria histórica, de la cual forma una parte fundamental el Lienzo de Jucutacato, documento elaborado en telar de cintura que ha tenido diversas interpretaciones por parte de distintos historiadores.
La versión del investigador Hans Roskamp, quien asesora a las comunidades en el desarrollo de su proyecto integral, afirma que el lienzo pudo haber sido elaborado como documento probatorio en un litigio entre principales de Uruapan y caciques de Jicalán contra las autoridades de Urecho sobre la posesión de yacimientos de tierras colorantes, minas de cobre y cal. Estos recursos eran fundamentales para el desarrollo de los habitantes de Jicalán dedicados a trabajar el cobre y la elaboración de jícaras pintadas. Por su parte, Dora Grinberg afirma que probablemente el lienzo haya formado parte del informe que sobre las minas de cobre mandó levantar Vasco de Quiroga, cuando en 1533 vino a Michoacán por encargo de la Audiencia de México.
Marcia Castro Leal asegura que “los primeros 26 cuadros plasman la tradición sobre el origen del señorío tarasco con el deseo de dejarlo bien establecido y así hacerlo válido ante los conquistadores, y en los 11 cuadros restantes se indican los lugares donde existían yacimientos de extracción de minerales. Todo el lienzo es una especie de trayectoria que siguieron las diferentes tribus que venían peregrinando, las ciudades que fundaron y los principales sucesos que en ello suceden. El lienzo da cuenta de los principales yacimientos y rutas mineras que había en la zona”.